UN CORAZÓN DE NADIE (FERNANDO PESSOA)

"Cada día sin gozo no fue tuyo: fue sólo durar en él. Cuanto vivas sin gozarlo, no vives.

No pesa que ames, bebas o sonrías: basta el reflejo del sol ido en el agua de un charco, si te es grato.

¡Feliz quien por tener en cosas mínimas su placer puesto, ningún día niega la natural ventura"

jueves 5 de noviembre de 2009

Onanismo de Abadía

Escribir tiene más de sexual que de cualquier cosa. Cada enfrentamiento a la página en blanco es el preámbulo de una relación sentimental con las letras, con estas palabras que salen de la garganta pero que se originan en el hígado, en el estómago, en la próstata. Por eso es que son mejores los escritos libres, los que no responden a responsabilidad conyugal, los que son un despliegue sexual inmediato, sexo con amor, eso sí.

Así son los cuentos, cuando uno empieza pierde el control de si mismo, de los dedos que golpean el teclado, los personajes se emancipan de uno y llega el momento en que no se recuerda que es lo que se está haciendo, en que la relación se deja de ser consciente y se convierte en un baile instintivo. La escritura, al igual que el sexo, es un proceso instintivo.

Ocurre similar con los escritos de no-ficción, con los artículos de opinión y esas vainas con las que ahora ando peleando. En ellos también existe su cuota de sexualidad, de sensualidad. Pero es menor. Un artículo -a diferencia de un cuento- pocas veces se sale del control, pocas veces es instinto puro.

La no-ficción es el ejercicio masturbatorio más antiguo de todos, una relación sexual de una sola persona, yo sacando palabras, pero sin que estas tomen vida propia y se emancipen. Onanismo de abadía que a veces no deja de ser satisfactorio, pero que otras veces termina con las tristeza post-coito del orgasmo solitario.

Hay una diferencia abismal entre los escritos “conscientes” y los “inconscientes”. Prefiero un millón de veces perder el control de lo que escribo, que los personajes me sorprendan, que las palabras me enseñen opciones nunca antes pensadas, posibilidades inimaginables, que al final del escrito quede esa satisfacción indescriptible de leer algo que no se sabe bien como es que se creó.

Eso es -por supuesto- más complejo que la escritura planeada, por eso es que abundan aquí muchos escritos controlados, muchas masturbaciones de orgasmo solitario. De todos modos, estos intentos, estos ejercicios, sirven de preparación.

La próxima vez que las palabras quieran encontrarán un mejor amante. Así, ese sexo con amor que son los cuentos sin mensaje, los poemas sin moraleja, los escritos que no quieren tener un sentido preciso, así será mejor.

Y el sexo sin amor, los trabajos por encargo, el informe que tengo que presentar para Investigación II, bueno, esos serán simples escritos. Afortunadamente la mayoría de la gente no sabe nada del amor, y poco podrá mi profesora distinguir un ensayo vacío de pasiones a un cuento apasionado. Ya lo ven, a eso nos obligan las responsabilidades académicas: nos volvemos excelentes a la hora de fingir un orgasmo.

Y esto es lo que estoy oyendo justo ahora:



¡Alegría!

(Post Scriptum: Bueno, he decidido que mientras siga escribiendo estas entradas medio anécdota, medio reflexión, voy a poner una banda sonora de fondo. El artista figurará en las etiquetas, pero no en la etiqueta de Rockola. Quisiera saber que les parece la idea, después de todo ustedes -lectores- son importantes. Espero sus opiniones. Saludos)

5 comentarios:

Julio C dijo...

Me parece bien lo de la banda sonora. Cuando será que te vuelve a invadir algo absurdo o un sin sentido. A mi si no me genera placer sexual los escritos de opinión, es más bien el otro lado del instinto, el de la violencia, el placer de disparar un arma o partir una sandía jajaja. Yo no sé, más bien tomate una cerveza o metete drogadicción antes que la penalicen que pa' esas vamos.

Ah, y visitá este blog que está bien chevere: http://minombreesaram.blogspot.com/
Leete la entrada de: Consejos de un discípulo de Chesterton a un fanático de John Reed.

Anónimo dijo...

Vacana la idea...ojala haya algo Jimmy Hendrix o Santana...

Leo dijo...

Lo de la banda sonora suena muy bien, mas ameno.
y loco... pasate por mi blog

Annabell Manjarrés Freyle dijo...

Has escrito este post con tal pasión que creo que has quedado tan satisfecho como yo que te leí.

Sí, a veces uno tiene que hacer cosas que no le gusta hacer, de repente lo hace tan bien que pareciera que se hizo con amor; pero es verdad. Hay mucha gente que no sabe amar.

Mucha

y la escritura es lo más bondadoso que existe, lo más sincero, lo más espontáneo, es un diálogo interno con uno mismo, una búsqueda y al final un encuentro orgasmico.. algunas veces triste, pero orgasmico.

Mi guitarra y voz, que bueno que cada post tenga un ritmo.. en este caso un ritmo sensual.

Excelente Post

Saludos desde mis bordes añadidos

Karol Rojas dijo...

Wao!!! "La próxima vez que las palabras quieran encontrarán un mejor amante", y asi es, ellas tienen la libertad de hacer sentir orgasmos a quien quieran...Es muy vacano este texto. Y la banda sonora es una muy buena idea. Felicidades, un abrazo. Pasate por mi blog, hay de todo, orgasmos fingidos y sentidos. http://lineasyposibilidades.blogspot.com/

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